Archivo de la categoría: Ocio y ciudad

Marc Augé habla acerca de los espacios

Sobremodernidad. Del mundo de hoy al mundo de mañana.Marc Augé  

 
 

 

 

 

 

Partiremos, si les parece bien, de la constatación de dos paradojas. La primera nos concierne a todos. Continuamente escuchamos hablar de globalización, de uniformización, hasta de homogeneización; y de hecho la interdependencia de los mercados, la rapidez, cada día más acelerada, de los medios de transporte, la inmediatez de las comunicaciones por teléfono, fax, correo electrónico, la velocidad de la información y también en el ámbito cultural, la omnipresencia de las mismas imágenes, o, en el ámbito ecológico, la llamada de atención sobre el alza de la temperatura de la tierra o la capa de ozono, nos pueden dar la impresión de que el planeta se ha vuelto nuestro punto de referencia en común.

Esta planetarización puede, según los ámbitos que afecte y la opinión de los observadores, parecer como algo bueno, un mal menor o un horror, pero es, de todos modos, un hecho. Por un lado, sin embargo, vemos  multiplicarse las reivindicaciones de identidad local con formas y a escalas muy diferentes entre unas y otras: el más pequeño de nuestros pueblos ilumina su iglesia del siglo XVI y exalta sus especialidades (Thiers, capital de la cuchillería, Janzé, cuna del pollo de granja); o bien los idiomas regionales recobran su importancia. En Europa y en otras partes del mundo los nacionalismos renacen o se vuelven a inventar. Los resurgimientos religiosos se fundan en un pasado recuperado o reconstruido (la religión maya, el movimiento de la mexicanidad en América Central, el neochamanismo en Corea del Sur). Los integrismos se generan, con más o menor vigor, en el seno de religiones basadas en textos sagrados. Estas reivindicaciones de singularidad a menudo están en relación (en relación antagonista) con la mundialización del mercado y tal vez asistimos hoy en día, en Rusia, en América Latina o en Asia, a fenómenos que no son signos exclusivos de lógicas monetarias, bursátiles o incluso económicas. Sigue leyendo

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“Síntesis de la Argentina”

LA HISTORIA DE MAR DEL PLATA, MECA TURISTICA
Por Karina Micheletto
A través del tiempo, Mar del Plata fue recibiendo diferentes tipos de turistas y transformándose en muchas ciudades diferentes. Está la Mar del Plata que deja de dedicarse principalmente al saladero de carnes y nace como playa de elite con la llegada del ferrocarril, en 1886; la Mar del Plata “para los empleados y obreros de la patria” que enunció Perón, y las posteriores Mar del Plata de auge en los setenta y ochenta, depresión del 1 a 1 de los noventa y reflote posdevaluación.
La historiadora Elisa Pastoriza, directora del grupo de investigación “Cambio social y transformaciones urbanas en Mar del Plata durante el siglo XX” de la Universidad de Mar del Plata y editora del libro Las puertas al mar: consumo, ocio y política en Mar del Plata, plantea que el proceso de inclusión de otras clases sociales, lejos de ser una invención peronista, se gesta en décadas anteriores. “Es en los años 30 cuando se sientan las bases para un balneario de masas, con una serie de iniciativas públicas y privadas que preparan el terreno para la apertura que va a consolidar el peronismo”, afirma Pastoriza. Sigue leyendo

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Pantallas calientes

Traficantes de drogas cuya meta es ganar más dinero que sus competidores, guerreros urbanos que acumulan puntos con cada muerto, sérpicos que apuntan sobre supuestos terroristas, héroes que rescatan a chicas indefensas y reciben de premio una noche de sexo pago. Esos son algunos de los personajes que se pueden interpretar en los juegos en red, esos que hipnotizan a niños –mucho más que a niñas– en locutorios y cíber donde muchos son depositados a falta de adultos en casa. Entre el malestar de los adultos y la adicción infantil, un panorama de los nuevos entretenimientos. Sigue leyendo

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Saberes del boludeo

Contratapa|Miércoles, 8 de noviembre de 2006

Por Juan Sasturain

Cuando cumplí sesenta años, mi mujer –que me quiere y me conoce– me regaló un metegol. No es de los comerciales, con las fichas y el tirón que libera las siete pelotitas encajonadas, pero es como si lo fuera. Porque es pesado, con la estructura y los jugadores de hierro fundido; tiene el olor propio –la madera, la grasa de los fierros, las pelotitas de plástico duro paulatinamente machucadas– y sobre todo porque los goles hacen el ruido glorioso, inconfundible. Lo dicho: ella me ama.

El metegol está en el medio del living, ha desplazado algunos muebles más decorativos pero menos funcionales y es escala habitual de las visitas adolescentes y de veteranos más o menos avezados. Metegol al paso, digamos. Pero por supuesto que para reuniones colectivas se arman ocasionales torneos relámpago con escueto reglamento que prohíbe el molinete y los desplazamientos bruscos de la mesa, hay gritos y desafíos, diestros y chambones, como siempre. El efecto cuasi hipnótico de la mesa que remeda el fútbol a escala sigue siendo el mismo desde que me acuerdo. Incluso es mayor ahora, cuando el estado actual de la guerra de los sexos ha elegido el territorio futbolero como zona de complicidad, no de conflicto. Las chicas hoy juegan con naturalidad al metegol junto a los varones. Sigue leyendo

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“La ciudad global está segmentada por clase social”

Página/12

Sociedad|Sábado, 12 de noviembre de 2005

La urbanista Zaida Muxí cuestiona la división de las ciudades actuales en espacios abandonados y los destinados al turismo.

Por Sonia Santoro

Zaida Muxí, arquitecta y urbanista argentina, radicada desde hace ocho años en España.

“La ciudad global está segregada por clase social y no hay ninguna búsqueda de igualdad, el que pueda pagar se salva y el que no, a la jungla.” Argentina radicada hace ocho años en España, la arquitecta y urbanista Zaida Muxí pasó por Buenos Aires para hablar sobre el uso del espacio público en las ciudades actuales. Criticó la “museificación” de la ciudad, entendida como la puesta a punto de zonas aptas –bellas y seguras– para el consumo de los turistas extranjeros, frente a la “ciudad del abandono, de los que perdieron”. Además, reivindicó la ocupación del espacio público en las protestas: “Hay que respetar cierto orden, pero a los problemas hay que hacerlos evidentes en las calles, si no la gente no los ve”. Sigue leyendo

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